Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
9 de Septiembre de 2010
Estado de Derecho
El escenario estructural y la nueva Constitución
   
Autor:José Mirtenbaum
Viernes,  5 de Marzo, 2010

José Mirtenbaum profundiza el análisis de la realidad que enfrenta la sociedad boliviana a partir de la incidencia del MAS y el proyecto político que encarna Evo Morales. La reificación de Evo y la economía política dominada por el narcotráfico destacan en el análisis.

 

 

Algunos presupuestos generales

 

1.      El estructuralismo sociológico sirve para determinar el tipo de escenario en el cual se encuentra la sociedad boliviana en su devenir contemporáneo, asumiendo que:

 

a.       La sociedad boliviana tiene una estructura de relaciones sociales que pasan por la convivialidad de diferentes matrices formales e informales que hacen a una estructura social abigarrada, culturalmente diferenciada y estratificada económicamente.

 

b.      La sociedad boliviana es una sociedad que está construida por un sistema de valores culturales que fluctúan entre las tendencias animistas (de origen indígena) y las tendencias monoteístas (occidentales) que han sido producto de un largo proceso de colonización.

 

c.       Es una sociedad conservadora y resistente a los cambios, a pesar de que tiene un pasado histórico muy dinámico en el campo político.

 

d.      Es una sociedad corporativa que no ha desarrollado una “cultura democrática” entre sus miembros.

 

e.       La sociedad boliviana es una sociedad dependiente económicamente de factores externos al igual que de una conciencia rentista a partir del mito que tenemos un capital natural de recursos naturales interminable.

 

 

El estado actual de la coyuntura: algunas consideraciones

 

1.      Bolivia ha entrado en un escenario estructural de transición histórica muy delicado y explosivo debido a que el sistema político boliviano entendido como estructura de complejas relaciones sociales, se mueve entre dos potencialidades ideológicas.

 

2.      La primera potencialidad ideológica que se resume en la construcción de un “centralismo democrático”, interpretado funcionalmente por Álvaro García Linera como el camino al “socialismo comunitario”. Este modelo “sui generis” está siendo implementado por el proyecto político del Movimiento al Socialismo. Sin embargo, en ausencia de una superación teórica al nivel del “pensamiento crítico” marxista, refleja ya las primeras condiciones de un régimen totalitario.

 

a.       Una “ley corta” de delegación del poder legislativo al poder ejecutivo ya ha prescindido de independencia de los poderes del Estado violando la propia Constitución, por ello se coloca a la sociedad boliviana en el espacio de un experimento del “socialismo real” y degrada políticamente la esencia y los principios de la democracia.

 

3.      La otra potencialidad es la posible maduración de una “democracia descentralizada y participativa” como contradicción al del Estado Plurinacional que podría convertir a la Asamblea Plurinacional en un espacio post-Constituyente estratégico de construcción de una Segunda Republica radicalmente democrática. Sin embargo este proceso debe comenzar en el seno de una sociedad “desencantada” por el modelo político del MAS. Es tarea de las próximas generaciones de políticos.

 

4.      A razón de estas dos tendencias que estamos en un espacio histórico de transición muy delicado y de “larga duración” que está desplegando las profundas contradicciones de una formación social que todavía no ha encontrado el camino de la unidad para construir un Estado Nación equilibrado y dentro de un sistema democrático institucionalizado.

 

5.      Si la aplicación de la NCPE se la hace a letra muerta y contradictoriamente violando el propio régimen constitucional a través de leyes impuestas por un pensamiento único y consigna de mayoría numérica, sin considerar reformas constitucionales adecuadas para la gestión económica y social concertadas en una visión estratégica de futuro, esto traerá consigo dificultades enormes en materia de implementar la Nueva Carta Magna en el espacio cotidiano de la sociedad boliviana. La gestión política ya no será suficiente, ni pertinente y descenderemos a un estado de crisis terminal conocida como “anomia”.

 

a.       Las nuevas definiciones internas de división política territorial, la incorporación y ya coaptación de los “movimientos sociales” al ejercicio del poder absoluto va a tender a generar un escenario de ingobernabilidad entre las regiones, departamentos, municipios, territorios indígenas en contraposición de los sectores que sustentan el corporativismo de los sindicatos en general.

 

b.      En esta dinámica de la lucha por los excedentes del Estado, es posible que el Estado Plurinacional no pueda controlar, ni satisfacer el número masivo de demandas sociales emergentes desde los niveles de gobierno local, ni de los sectores adscritos al instrumento de poder. Bajo estas condiciones corremos graves riesgos de fragmentación social y territorial.

 

6.      Tenemos que tomar conciencia que estamos asistiendo a un escenario de la muerte de los modelos políticos gestados en más de cincuenta años del ciclo perteneciente al nacionalismo revolucionario, para entrar en una formación social incierta en sus dimensiones interculturales, económicas y políticas.

 

7.      Con toda la carga histórica colonial interna y externa, la construcción de una posible segunda República Boliviana está obligada a prepararse para vivir en el marco de los desafíos económicos, ecológicos y sociales del siglo XXI que vienen montados en una ola contradictoria de la globalización de un complejo capitalismo ampliado.

 

8.      Este capitalismo ampliado tiene entre sus patrones principales de acumulación de capital en Bolivia, la economía política de las drogas, la explotación de los hidrocarburos, una circulación de capital financiero informal y la industria extractiva de minerales livianos y pesados. Consciente o inconscientemente ya estamos inmersos en estas mega-tendencias, pero sin el blindaje político, económico social y cultural necesario.

 

9.      La pregunta es, ¿cómo cabemos en este orden geopolítico mundial, cuando no tenemos un Estado que realmente nos represente como un conjunto total? Parte de la respuesta estará señalada en la forma en que se vayan resolviendo las contradicciones entre el sistema del “centralismo democrático” y la “democracia representativa descentralizada” a efectos de unificar la Nación Boliviana. Las primeras señales las tendremos en el transcurso del año 2010 y continuarán en el periodo del gobierno del presidente Morales.

 

 

El problema de la reificación social y el culto a la personalidad en la sociedad boliviana

 

1.      La sociedad boliviana ha caído en el entrampamiento de una reificación de la personalidad caudillista de Evo Morales, quien ha sabido manipular nuestros miedos e inseguridades socioculturales.

 

2.      La versión reificada de Evo Morales como la encarnación del “Apu Mallku” ha sido construida sobre un proceso que proyecta la persona pública del presidente como líder casi mesiánico de los “movimientos sociales” bolivianos al ritmo de un escalofriante costo de 50 millones de dólares anuales de préstamos venezolano, invertidos en la propaganda gubernamental que nos ha saturado la conciencia colectiva en los últimos cuatro años de gestión.

 

a.       En efecto, el rédito de esta “inversión” en “masajes mediáticos” es un contundente 64% del voto nacional, sobre la base de un padrón biométrico altamente cuestionado por el propio gobierno y la oposición.

 

3.      La sociedad boliviana está siendo conminada a asumir el proceso de “cambio” como si fuese suyo sin que sea realmente así. Muy poco ha cambiado significativamente en la realidad empíricamente constatable del conjunto de la estructura social boliviana.

 

4.      El discurso de una “revolución democrática y cultural” cuyo supuesto objetivo es la “descolonización” y la “lucha anti-imperialista”, no ha cambiado la estructura de las relaciones sociales, ni los niveles de dependencia que tenemos con el capitalismo transnacional.

 

5.      En la praxis de ésta reificación, la ciudadanía boliviana ha pasado por alto las deformaciones políticas de un gobierno que ha desestructurado totalmente las instituciones de control democrático y degradado radicalmente el Estado de Derecho.

 

a.       El gobierno del MAS se ha dejado llevar por una falsa conciencia que incluye una estructura mental de dependencia a la posición geoestratégica de Hugo Chávez y su versión del Socialismo del Siglo XXI.

 

b.      La “izquierda tradicional” boliviana inserta en las cúpulas del gobierno de Evo Morales, todavía considera que la Revolución cubana es un paradigma deseable.

 

c.       También se ha obviado la asociación instrumental que el MAS está gestado con el régimen teocrático fundamentalista de Irán, quien por evidencias a nivel internacional prepara las bases de un posible holocausto nuclear.

 

d.      En este mismo espacio de falsa conciencia, se ha pasado por alto la gravedad de los actos de violencia ejercidos en los últimos cuatro años por el gobierno, en contra de su propia sociedad y en contra de los principios elementales de la protección de los Derechos Humanos.

 

6.      Por otro lado se ha obviado la activa presencia de operadores de la economía política de la cocaína que cunden hoy más que antes en la vida cotidiana del país. En estas dimensiones sociopolíticas, el gobierno ha demostrado su maestría y su monumental extravío ideológico que se expresa en forma muy patente en la reificación de Evo Morales como un líder espiritual, moral y liberador.

 

7.      Los bolivianos hemos sido arrastrados y se ha confundido el electoralismo compulsivo con la calidad de una cultura democrática que en su esencia fundamental debería dar cabida a todo aquel que escoge disentir libremente.

 

8.      Nos han acostumbrado a mirar desde los prismas mediáticos el espectáculo político y no escuchar con atención o recordar lo que ha acaecido en la hábil construcción de un espacio de terror, que se traduce en la autocensura y el ejercicio de la consigna sin contenido.

 

9.      Una versión menos reificada de Evo Morales nos muestra la reiteración sociológica de un caudillismo secante y autoritario que está conduciendo a la sociedad boliviana a una mayor profundidad en el espacio del terror y la polarización generalizada, basado en la incertidumbre existencial de todos los bolivianos.

 

10.    El tejido social boliviano está ya severamente comprometido con actividades que rayan en lo irracional. Todos estamos asumiendo una posición muy tolerante y nada crítica a las múltiples violaciones de los derechos humanos, a la atmósfera de la violencia psicológica y física, a la perdida sistemática de la libertad de expresión y a la comodidad enajenada del pensamiento único del poder.

 

11.    Todos más y menos, hemos desarrollado una sensibilidad patológica a los cambios de ánimo del “liderazgo único”, porque todos queramos o no, hemos sido degradados de nuestra condición de ciudadanos libres a una condición súbditos del Estado Plurinacional.

 

12.    Hemos aprobado por un mayoría 62% la vigencia de una Nueva Constitución que en su esencia surrealista nos saca de la historia contemporánea y nos exila a una condición a-histórica donde la Republica boliviana nunca existió.

 

13.    El espacio del terror que ya de hecho está creciendo con la complicidad del silencio de muchos pensadores críticos y la confusión de todos los bolivianos, está permitiendo la construcción electoral de una dictadura.

 

a.       Cabe aclarar que Bolivia como país emergente de un proceso colonial de larga data ha vivido desde los inicios de la República, los espacios de la muerte y el terror a partir de la instauración de varios regímenes hegemónicos y dictatoriales. Sin embargo la claridad de la violencia ejercida por dictadores en el pasado era directa, cosa que no se puede sostener en el caso del régimen del MAS, en cuyo contenido político se destaca la tergiversación de convertir demagógicamente un totalitarismo estalinista a un esquema político de una “revolución democrática y cultural” o en su caso un “socialismo comunitario” alimentando la falsa conciencia y la reificación de Evo Morales como el mito viviente del noble salvaje de Rousseau.

 

14.    Paralelamente, la comunidad internacional ha caído también en ésta reificación al asumir que Evo Morales es realmente el resultado representativo del sentimiento boliviano y que la nueva era del indigenismo ha empezado en Bolivia. Cualquier intento de desmitificar el aura del noble salvaje y la ingenuidad del presidente en materia de que el no es consciente de las acciones violentas y violatorias de un Estado de Derecho. La crítica abierta a los distintos niveles de violencia que el Estado Plurinacional ha ejercido en contra de su propia sociedad, ya es visto como una especie de deslealtad y falta de “conciencia por el cambio” o lo que próximamente podría ser definido como “traición”.

 

15.    Evo Morales ha demostrado fehacientemente que está por encima del bien y del mal y que él es el “líder” que alumbra un destino manifiesto. Los que cuestionan la impostura de un electorado de consigna que bajo una observación crítica no es democracia, somos seres que vivimos en medio de la “oscuridad” o somos opositores de “derecha” sujetos potenciales a ser juzgados por la ley.

 

16.    Planteado así este complejo tema de conciencia política colectiva que pasa por una serie de intersubjetividades que solamente ven las medias verdades como una verdad incontrastable, que podemos esperar de la próxima gestión de Evo Morales cuando el miedo ha dado buen resultado, ¿por qué cambiar eso?. Este régimen ha sido electo nuevamente con un amplio margen de votos que le va dar el poder absoluto y eso es más que preocupante. La cara de una clase media burguesa complaciente en las candidaturas del MAS ya nos muestra la internalización de los procesos de reificación.

 

17.    Inexorablemente podemos esperar la aplicación de medidas que tratarán de coartar las libertades básicas de los ciudadanos a efectos de subsumir terminalmente a todos a una condición de súbditos del régimen.

 

a.       Un botón de muestra grande es suficiente: las autonomías departamentales que fueron rechazadas hace tres años atrás por consigna, en las elecciones de 2009 son aprobadas en forma contundente por consigna. La ficción de la Bolivia autonómica se hará evidente con el trabajo retroactivo del Poder Judicial nominado por el Presidente que le dará muerte a las posibilidades de un proceso de descentralización democrática del poder.

 

 

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