

Sin letra chica se queda sin pantalla chica, al menos por ahora. Se imponen la presión del Gobierno y el juego de intereses económicos. Pese a todo, el periodismo independiente sobrevive.

A una semana del fin de las emisiones de Sin letra chica por Cadena A, el director y conductor del programa, Carlos Valverde Bravo, da cuenta de los motivos que lo llevan a decirle chau a la pantalla chica por segunda vez. No hay que hacer mucho esfuerzo para adivinar cuáles son: presiones políticas y juegos de intereses económicos.
Usted confirma su salida de Cadena A, ¿por qué, qué pasará con el programa Sin letra chica?
Desaparece, sale del aire televisivo boliviano el 31 de enero. Conversé con la gente de Cadena A cuando tocó hacer la renovación del contrato y ellos me plantearon una serie de cláusulas para renovar el contrato que, para mí, implicaba claramente censura. No les acepté, porque consideraba que eso era violatorio a la libertad de prensa, a la libertad de expresión, de los derechos ciudadanos. Les pregunté si había un problema y me dieron que sí, que recibían muchas presiones. Tuvieron que reconocer que estaban presionados por este Gobierno y que ellos, además, tienen otros intereses que defender. En esos días se comentaba el tema del tránsito de las concesiones mineras a los contratos mineros. Ellos tienen una empresa minera muy grande, mucha plata metida ahí. Fueron tan honestos en decírmelo, que les dije que no se hagan problemas, que yo me iba.
¿A qué tipo de cláusulas se refiere?
Por ejemplo, que si yo iba a denunciar algo en el programa, antes tendría que presentarles un documento que diga o acredite que yo tenía razón en lo que iba a publicar. Y eso ya no es periodismo. Incluso les comenté el caso del diario La Prensa, que había sido injustamente enjuiciada en tribunales ordinarios, no de Imprenta, y sin embargo, en ese diario a nadie se le ocurrió ni por acaso censurar a un periodista. Además, les dije que a mí el Gobierno nunca me había hecho nada, nunca me había denunciado, ni enjuiciado. Ellos se dieron cuenta que yo no podía ni iba a aceptar. Creo además que puedo salirme de la televisión y la televisión seguirá ahí, sin mí. Pero el periodismo no puede aceptar esto, independientemente que yo esté o no en televisión. Yo no puedo hacerle daño al oficio. No me parece correcto que uno que defiende la libertad de expresión, por quedarse en un trabajo, termine yendo contra sus principios. Más que ceder, es traicionarse a sí mismo.
¿Usted recibió presiones del Gobierno?
A mí el Gobierno se cansó de presionarme. El año pasado recibí varias llamadas del Vicepresidente (Álvaro García Linera) para que no sea tan duro, para que flexibilice mi posición, que trate de entenderlos… Pero, sin embargo, nadie del Gobierno quiso venir al programa durante todo el año. Hasta septiembre u octubre del año pasado mantuve una buena relación con el Vicepresidente de la República. Hemos conversado, hablado, varias veces. Nunca, jamás, dije al vivo que había hablado con él o que me dijo tal o cual cosa. Las presiones vienen más por la parte económica, con una orden de que no pongan publicidad. Y es cierto, ya pasamos momentos difíciles, nos las vimos mal…
¿Mal, en serio? ¿Cómo?
El año que pasó, tal vez hago mal en decirlo, yo sólo recibí cuatro sueldos, nada más… porque hay que pagar a los compañeros, te aseguro que mis compañeros ganan, eso sí. Pero si el ingreso se achica, entonces yo no gano sueldo. En realidad, yo vivo de la radio (del programa Como somos que dirige en Radio Clásica de lunes a viernes, de siete a nueve de la mañana), la radio es la que me da de comer. Mi casa vive de la radio, ahí me sigue yendo muy bien. Esa plata la recibe mi mujer ¡soy el empleado de mi mujer! Y en otros programas que hago en televisión me va bien (Dame cámara, Quien nos creemos que somos, Memoria activa). Hasta he vuelto a hacer consultorías en varias áreas. Eso sí, yo no me quedo, yo sigo trabajando.
¿Consultorías? ¿En qué áreas?
En licitaciones de varios tipos, también en revisión de tesis…
Volviendo a lo que decía antes, cuando habla de órdenes para que no pongan publicidad en su programa, ¿alude al Gobierno? ¿Éste presionó a otras empresas privadas para que no publiciten en Sin letra chica?
Siento que sí pudo haber esa presión, pero yo no puedo obligar a una empresa privada a que ponga publicidad en mi programa. Sí puedo exigir al Gobierno que ponga publicidad, porque yo tengo raiting alto. Y la pauta publicitaria del Gobierno debería repartirse en función del número de escuchas que vos tenés, porque tiene que ser efectiva. Eso lo dice la Sociedad Interamericana de Prensa y está en todos los manuales…
Pero bueno, ahora parece que vale poco que las cosas estén escritas en manuales, normas o leyes…
Sí, es cierto. Poco valen. Pero eso es así. Entonces, estaban conmigo en amores y desamores. Finalmente me ponían publicidad porque sabían que yo igual iba a seguir saliendo en televisión. Hasta que pasó lo que pasó… y Sin letra chica ya no va más por Cadena A. Igual, agradecí por todo. Me estoy yendo en buena forma. Los entiendo y no quiero perjudicarlos. En realidad, salgo de Cadena A de una manera muy distinta a la que marcó mi salida de P.A.T. Ahí me jugaron mal. Chipa Rojas y Sergio Weisse fueron los que me jugaron mal en P.A.T.
Cierto, lo comentó cuando salió de P.A.T. Pero ahora, con el tema de Cadena A, ¿no cree que pesó de manera decisiva la difusión de su documental Qué pasó? Conociendo al Presidente de Bolivia, sabiendo que no le gustan estos recordatorios...
Pero el Gobierno no se quejó contra eso.
Porque tal vez no le convenía hacerlo públicamente…
Pero además no podía quejarse, porque “¿Qué pasó?” no era un documental contra el Gobierno. Todo lo dicho allí es verdad. Ocurrió. Pero sí, puede haber pesado el documental y puede haber pesado también el hecho de que todos pensaron que echándome de P.A.T. yo no levantaba cabeza. Pero terminé de nuevo teniendo raiting. Tanto, que el año pasado gané los premios BISA en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Además, puede que yo guste o no a mucha gente, pero lo que digo sigue sonando, sigue siendo referencia de otros medios, sigue pesando. Porque además nunca he presentado una denuncia que no sea cierta. Nunca me han podido desmentir.
Pero ¿el programa seguirá saliendo en otro canal?
Yo tengo esperanzas que sí. No tengo cerrado nada con nadie. Hay algunas posibilidades, algunas alternativas nuevas. Distintas. Algunos me dicen que no vale la pena intentarlo… pero recuerdo cómo comenzamos, cómo crecimos. Comenzamos en televisión por cable, ahí denunciamos lo de la Enron, la destrucción del Bosque Seco Chiquitano, etcétera. Así que no será nada nuevo comenzar de otra vez. Cuando uno quiere trabajar y es serio al hacerlo, se hace escuchar. La idea es, por ejemplo, salir en todos los canales de cable del país. Que es más limitado, sí, es cierto. Pero los canales de televisión no son míos, así que tengo que ajustarme a las posibilidades que existen.
¿Y Canal Universitario, TV 11? ¿No lo contactaron para tener allí el programa?
No, yo intenté que me hagan puente para eso. Reymi (Ferreria, el rector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, dueña de TVU Canal 11) no estaba aquí, debo reconocerlo. Yo hablé con gente del Canal 11 que sé que tiene llegada (añ rector). Pero no recibí nunca respuesta, no pasó nada.
¿Nunca lo habló con el Rector?
Lo voy a llamar. A mí me interesa salir en Canal Universitario. Si se puede, lo voy a intentar. Lo que te puedo garantizar es que seguiré haciendo televisión.
Lo que pasa con Sin letra chica, ¿cree que es casual? Le pregunto esto porque, de hecho, hay presión del Gobierno central sobre los medios de comunicación. Se dice incluso que el periodismo está en riesgo, que la libertad de expresión está en peligro. ¿Esto así lo prueba?
A mí se me antoja que estamos viviendo el peor momento del neoliberalismo y te lo explicó por qué, en relación al periodismo independiente. En la mejor época de Sánchez de Lozada era imposible hacer periodismo independiente, porque los grandes medios de comunicación acapararon absolutamente todo, nadie tenía posibilidad de intentar nada por afuera. Salían revistas y morían. Uno tenía que estar atado a un grande. El mercado definía que los grandes se lo llevaran todo. En este momento, hacer un periodismo independiente con un gobierno tan duro, que está permanentemente sobre la prensa, es prácticamente tan imposible o difícil como lo fue entonces, en ésa época de Sánchez de Lozada. Claro, por motivos distintos. Antes, porque los que tenían la plata se llevaban todo y no daban cabida a otros. Ahora, porque el Gobierno arremete y ataca contra los que no están de su lado. Mirá la paradoja, a mí me llamó una periodista argentina comenzando el año para preguntarme si era cierto que yo no iba más en televisión. Le dije que sí, que era cierto. Ella entonces me comentó que en Argentina estaba pasando lo mismo con (Jorge) Lanata, que no conseguía aire en Buenos Aires. Y dije, cierto, así es. Es que en toda América Latina, el sistema de gobiernos populistas está dificultando el periodismo independiente. Claro que éste seguirá subsistiendo. Ustedes con el SemanarioUno son un ejemplo. Aunque cada vez cuesta más. Por en cuanto, lo dejan a uno en un chaquito, como a mí en la radio, donde sigo teniendo publicidad incluso del Estado, porque es algo que no tiene alcance nacional. Con la tele sucede lo contrario, tengo llegada a casi todo el país. Ahí estorbo; en la radio, no.

¿Y cómo ve la cobertura de los medios sobre los temas centrales?
La verdad es que a veces uno tiene la sensación de estar viendo dos países diferentes. Hay medios que, respondiendo a una línea editorial, titulan una cosa en Santa Cruz y otra en La Paz. Sucede en diarios y canales de televisión. Uno siente que en la Paz son más suaves los titulares. Aunque yo solo encuentro un periódico abiertamente opositor, El Día, que a veces es descomedido con la noticia. Pero es opositor y uno lo sabe. Por lo demás, creo que los medios están reflejando más o menos lo que ocurre en el país. Más allá de que creo también que el pueblo ya sabe lo que ocurre, ya sabe o ha decidido qué hará.
Pero las críticas a los medios de comunicación abundan y llegan desde todas partes. Unos los ven “tibios”; otros, muy “jugados”, ¿usted qué opina?
El problema es que no hay una oposición política que defina las líneas de oposición, precisamente. No te olvidés que los medios tampoco pueden inventarse nada. Los medios deberían escuchar más a la oposición que, por lo general, es más lúcida que los gobiernos en la mayoría de los países. Pero esto no sucede en nuestro país, donde no hay oposición política, no existe contrapeso, y el Gobierno es el que manda y define la agenda.
Cuando dice que no existe una oposición política, ¿es porque cree que nunca existió, o que existió sólo durante el auge del Conalde?
Bueno, pero el Conalde y sus meses de gloria no fueron una oposición política nacional, sino regional. Era una oposición de reivindación, nunca tiró una línea de nada. El único que fue opositor, con sus altas y bajas, fue Tuto Quiroga. Era una oposición política fuerte. Y Podemos, más o menos, controlaba el Senado y fue capaz de arrancarle algunas cosas a Morales. La historia dirá si lo hizo bien o mal… transó en algunas cosas, pero eso es la política, es la ciencia y el arte de ceder, transar, conceder…
Pero a Tuto Quiroga le critican más bien el no haber sido una verdadera oposición y, por el contrario, haber sido funcional al Gobierno.
Sí, es cierto. Se equivocó Tuto, pero fue porque sintió que los prefectos lo quisieron matar. El fondo del tema es que no hay oposición política y no creo que haya en los cuatro años que vienen. Están muy golpeados, no entendieron ni entienden lo que está pasando.
¿Qué pasó con Santa Cruz, que parecía iba a ser la base o sustento de esa oposición?
A ver, Santa Cruz tiene dos problemas o dos grandes derrotas. La primera gran derrota cruceña se da cuando la radicalidad cruceña decide proponer y aprobar con respaldo de la gente un estatuto (autonómico) que era inaplicable. Los radicales cruceños nos llevaron a la primera gran derrota cruceña. No podés hacer que se apruebe por el 81 por ciento un estatuto que era inaplicable. Yo fui tremendamente crítico a ese estatuto, pero la gente lo aprobó. Ahí sólo faltó decir que uno podía casarse dos o tres veces y sin divorciarse si así lo quería. Fue lo único que le faltó decir. Era exagerado, desproporcionado, no guardaba relación con nada. Y la segunda gran derrota cruceña es septiembre de 2008, cuando pasan por encima a Rubén Costas (prefecto de Santa Cruz). Los cívicos, la Unión Juvenil hacen unas tomas impresionantes de instituciones públicas, las saquean, roban. En ese momento, el Gobierno interviene Pando, se lleva preso al prefecto (Leopoldo Fernández) y sucede lo que ya sabemos. Y mirá lo que son las cosas. El primero que conversa con el Gobierno es el prefecto de Tarija, Mario Cossío López, por encargo del Conalde. El segundo en conversar es Rubén Costas, y todo el mundo lo mata a Rubén. Cuando él regresa a Santa Cruz, la situación ya no era la misma. Había que devolver las instituciones y eso era un fracaso. Eso no le permitió levantar cabeza. Frente a eso, ¿qué liderazgo podías probar? ¡Ninguno! Así se diluye eso. Y el golpe final sucede en abril del año pasado, con la presencia de Eduardo Rozsa Flores en Santa Cruz. El liderazgo cruceño se ve pues minado, porque son tres derrotas políticas muy fuertes. Como no había partidos políticos que pudieran salir, todo se diluye y el Gobierno comenzó a melear el papayo. Bajito y blando. La cosa fue fácil.
En este análisis, ¿por qué no tiene una mirada crítica a lo que fue la gestión de Costas? Muchos critican sus desaciertos en la conducción del liderazgo cruceño…
Yo he sido muy crítico con Rubén Costas. Tanto, que él hasta vino un día acá, a mi oficina, a reclamarme, de mala manera. Incluso dejamos de hablarnos por nada más. Pero finalmente, parece que entendió mi punto de vista. A mi me parece que le faltó humildad, que además le faltó visión política. Rubén Costas no es un político formado, sino hecho, y no es lo mismo. Le faltó rodearse mejor. Jugó mucho a su liderazgo personal. Eso es malo. La primera prefectura autonómica marchaba solita, pero necesitaba que haya un liderazgo que le dé un plus, un extra, que nunca le dieron. Pero a pesar de todo eso, cuando comenzaron a aparecer las candidaturas para abril de este año, me pregunté si este era el tiempo de cambiar a Rubén Costas. Y creo que no. Y cuando escuchó a gente decir que se le acabó su ciclo, estoy en desacuerdo. Porque no se le acaba el ciclo a alguien que es capaz de salir a pelear. Que sea la población, por último, la que diga si se le acabó o no el ciclo. Al final de cuentas, tan mal Rubén no lo ha hecho. Pudo haberlo hecho mejor, sí; que nos deja con gusto a poco, sí. Pero mala su gestión no es. Y tiene una característica, no es corrupta. Y esa ya es una señal.
¿Cree que no es corrupta?
No se ha denunciado un solo hecho de corrupción grave en la Prefectura cruceña. Eso de que quieren procesar a Rubén porque dicen que malgastó dineros en el referendo para el estatuto autonómico, no es nada serio…
¿No fue un error cómo jugó en las elecciones de diciembre? No solo que no apoyó a Germán Antelo, su par en otras lides, sino que sí lo hizo a Oscar Ortiz que iba con Samuel Doria Medina.
No se jugó por Oscar Ortiz, ni por Samuel Doria Medina.
Oficialmente, no. Pero todos los de su entorno y de otros sectores políticos así lo sostienen…
Ah, eso yo no puedo decir. No lo sé. No puedo apostarlo. Pero a ver, ¿justificaba jugarse por Manfred Reyes Villa, que lo único que tenía como fuerza de su candidatura era un preso? No, no podés endosar el voto de la ciudadanía por eso. Nada de eso de voto útil, tampoco. Cómo pues un voto útil que es contra algo, nada a favor de… yo voté en blanco, y lo lamenté. Pero, ¿tenía Rubén Costas la obligación de jugarse por una mala candidatura? Lo mejor que hizo fue no dejarse arrastrar por eso. Manfred no tenía nada bueno. Ningún aporte.
Pero ¿Doria Medina no es lo mismo?
Yo no lo sentí así. No lo ví así. Probablemente Rubén y Oscar sean amigos. Pero no ví que Rubén se hubiera jugado abiertamente por Oscar. Y lo que importa es lo abierto.
En todo caso, esa posición ambivalente, ¿no cree que influyó en los resultados finales? El MAS ganó en 11 de 15 provincias cruceñas…
Yo no creo que sea tan así. El voto de Manfred tiene uno por ciento más que la votación lograda antes por Tuto Quiroga. Es el voto de la derecha, sea quien sea el candidato. Rubén ya lo había hecho bolsa a Tuto Quiroga. Yo no lo veo apoyando a Reyes Villa. Como te decía, ¿qué tiene Manfred?, un preso, era ese su discurso. Nunca fue un buen candidato.
Pero esto tiene que ver con la incapacidad que demostraron al momento de elegir candidatos, ¿no cree?
Lo que hubo entonces fue una tremenda habilidad de José Luis Paredes (ex alcalde de El Alto y ex prefecto de La Paz) para cruzar a cualquier candidato cruceño que pudiera aparecer. Sacó a la cabeza de la oposición, que pudo ser Germán Antelo.
Pero si ni siquiera Costas defendió o apoyó la candidatura de Germán Antelo…
Es que los sectores (de la dirigencia cruceña) asumían que este no era el momento cruceño. Por cobardes. Lo dijeron ellos, “no es el momento cruceño, no es el momento del oriente”. La empresa cruceña, la burguesía cruceña, estaba tratando de hacer tablas y acuerdos con la burguesía paceña. Ellos, los cruceños, arriaron sus banderas.
¿Por qué cree que sucedió eso, cuando otros decían más bien que sí era el momento de Santa Cruz?
Porque estaban con miedo. Creyeron que el apoyo de Paredes y los paceños iba a ser crucial y no lo fue. Dale ese 30 y tanto por ciento que sacó la oposición a Germán Antelo, cruceño, y te garantizo que ese porcentaje se iba a hacer sentir desde el oriente. Iba a permitir que Antelo gane cuatro departamentos y se volvía al Estado pre septiembre, otra vez. Eso fue lo que quisieron y lograron cruzar. La burguesía cruceña lo obligó a Germán a dejar su candidatura, porque si no, no le iba a dar un peso; y le dijeron además que tenía que irse con Manfred Reyes Villa.
¿Fue un error ir atrás de un mal candidato, como usted señala?
No, porque ahora Germán está en el Senado. El error hubiera sido no participar y quedar afuera.
Volviendo al tema de Santa Cruz y su momento histórico. Muchos dicen que este momento histórico les quedó grande a los dirigentes cruceños…
Es la primera vez que lo escucho. Que les quedó grande. No lo creo. Lo que pasa es que se creyeron más forzudos de lo que eran, que es diferente. Se sobre estimaron. Pero sí eran importantes. Le ganaron al Presidente en el referendo revocatorio y en el referendo de la Constitución. Estoy hablando de ganarle al Presidente Evo Morales sistemáticamente en dos elecciones. O sea, no les quedó grande el momento histórico. El problema fue que se sobre estimaron. Todo iba muy bien hasta septiembre de 2008, cuando alguien decide la toma de instituciones públicas. Rubén Costas se opuso a eso desde el inicio, fue el único que se opuso. Lo pasaron por encima. ¿Quién urdió esa toma?, no lo sé. ¿Asesor de quién?, no lo sé. Ahí cambió la cosa. Si no hubiera habido esa toma, la situación hubiera sido diferente. Ya teníamos problemas con el estatuto autonómico, que era inaplicable. Solo hay 17 leyes departamentales vigentes, contra las cuales el Gobierno no ha podido hacer nada. Sí creo que las dirigencias cruceñas tomaron medidas políticas desacertadas y se les vino la hecatombe. Peor si a eso le sumamos el caso Rozsa…
Si se considera la actuación de las elites cruceñas, más el veto a la candidatura presidencial de Antelo, la conclusión es que los que están ahí no deberían estar más…
Pero a las elites no las elegimos nosotros. Están ahí. Creo incluso que cuando no apoyaron a Antelo, era una señal al Presidente Morales, como queriendo decirle que no querían oponerse a él. Cedieron espacio para que venga otro. Jugaron un rol en defensa de sus intereses. Pero lo que es cierto es que la elite empresarial cruceña sigue siendo fuerte, sigue produciendo…
¿No cree que hay nuevas elites en Santa Cruz?
Pero no son visibles. Lo que creo es que hay nuevos grupos y poderes económicos. Pichicateros, contrabandistas, informales… pero no son elites. Estoy en desacuerdo con los que dicen que acá hay nuevas elites. Para mí, éstas son las clases dirigentes visibles…
Pero esas elites que usted reconoce como tales, ni se ven…
A ver. Lo otro es sector popular, solo siguen a alguien, no generan propuestas capaz de generar cambios. Aunque hay que reconocer que las elites dirigenciales cruceñas no están dando línea, no saben qué hacer. Están acomplejadas.
Pero, ¿eso no es señal de que están en el lugar equivocado? Ni siquiera ahora, frente a las elecciones de abril, levantan cabeza, ¿o no lo cree así, luego de ver otra vez su incapacidad de llegar a acuerdos sobre las candidaturas a la Prefectura y al Gobierno Municipal?
A ver, vamos por partes. Por qué no hay acuerdos, por qué hay tantos candidatos... Comencemos con Gary Prado Arauz que no es otra cosa que un intento del MNR de reinventarse para no perder siglas. El MNR necesita estar en actividad, sino se pierde. Y Gary Prado le sirve, salió con un perfil más o menos interesante de la Municipalidad, ha estado en la palestra… finalmente es Prado, nieto de Prado Montaño, sobrino de Julio. El MNR es el único partido político en este país que tiene la habilidad de reinventarse. Me parece que esta jugada es brutal. Acordate de mí, meterá un concejal. El otro caso, Juan Carlos Urenda. Para mí, él, Rubén y Jorge Aguilera son idénticos. Su unicidad los hace tan idénticos que uno no sabe cómo diferenciarlos. Lo que pesa ahí son las diferencias personales. Lo de Urenda, a quien quiero y respeto, es un capricho. Ya se lo he dicho. No se puede hacer un partido político o agrupación sin reflexión o proceso de reflexión previa. Muchos creen que le irá muy mal. Y yo lamento que le vaya mal. No que le quite votos a Rubén, porque tiene derecho. Pero lo que los separa son rencillas personales, no hay diferencia entre ellos. Lo lógico era que conversen y sepan compartir. Ese es otro error de Costas, no sabe compartir. No se da cuenta que la política es el arte de ceder, de negociar espacios. Vos le sacás a Rubén a toda su gente y le dejás solo a José Luis Parada, a Peña, el asesor legal, y a Erwin Aguilera, y no te dás cuenta que los otros se fueron.
¿Por qué esa incapacidad de negociar?
Porque son soberbios, porque creen que los otros tienen que seguirlos… no te olvidés que Rubén Costas es nieto de Santa Cruz Aguilera, es la burguesía rancia de Santa Cruz. Está hecho al estilo del feroz Aguilera. Esto le hace mal a la política. Y no creo que Juan Carlos esté ahí para negociar, él es un hombre serio, puede estar equivocándose, pero no está jugando.
Pero, ¿esto no muestra acaso que el problema de fondo en Santa Cruz es que no existe de parte de esas dirigencias un proyecto regional de impacto nacional?
No, no hay un proyecto político regional de impacto nacional. Ni siquiera de impacto cruceño. No existe ese proyecto. El de Rubén tampoco lo es, es un proyecto de poder, nada más.
Bueno, entre otras cosas es por esto que se critica a esa dirigencia, al punto de decir que le quedó grande el momento histórico reciente...
En realidad, no hay ese proyecto y ni se construyó en estos tres años, pese al momento, porque Rubén no tenía en contra a nadie. Hasta antes de septiembre de 2008, nadie le notaba defectos a Rubén. Cuando yo lo criticaba, me querían matar por ser crítico… lo que nos cuesta es sincerarnos.
Críticas hubo, desde el comienzo, ¿recuerda las que le hizo Mariano Aguilera, su ex aliado, nada más que al iniciar su gestión como prefecto?
Pero fue por la distribución de cuotas de poder. En realidad, hasta septiembre del año pasado, Rubén era poco más que hijo de Dios en la tierra… ahí hay mucho de hipocresía. Hasta septiembre del año pasado, el único que criticaba a Costas, a parte del MAS, era yo.
Pero bueno, hay otros nombres más de esa dirigencia cruceña que hoy vuelven a estar en palestra por el tema de las elecciones. Percy Fernández, Jerjes Justiniano, los hermanos Roberto y Jhonny Fernández…
Mirá, en el caso de Percy Fernández, lo que te puedo decir es que él es un peligro. Puede ganar las elecciones, pero ya no puede gobernar la ciudad. Ganará la elección con su foto, con los colegios, con los parques… lo hace con su equipo, que se ha vuelto más mediocre, tanto, que ni siquiera sabe mostrar las buenas cosas que hace. El otro día me fui a andar, preocupado por mis temas, y ví qué impresionante es lo que ha hecho Percy. Para mí, él vive en un nivel de locura permanente con momentos de lucidez, y eso me da pena. Yo le he pedido a su familia que ya no lo exponga. Yo conocí al Percy brillante, al que junto a Roly Aguilera y otros imaginaron esta ciudad, la construyeron. Y me entristece de verdad verlo en esto. Y de los otros, ¿qué te puedo decir? Este pueblo ya estuvo manejado como once años por los dos hermanitos Fernández, y tampoco se cayó. Sobre Jerjes Justiniano lo que puedo decir es que le llegó la lotería. Estaba de vuelta, ido de la política, alguna vez era entrevistado por algún medio de comunicación. Ya lo habían dejado de lado. No lo hicieron parlamentario. Mucho más importante es Betty Tejada que él. Incluso te cuento que antes de cerrar con Jerjes, el MAS había intentado convencer a otros cruceños, como a Juan Armando Antelo, a Carlos Romero, a Fernando Prado, a Saúl Ávalos y con alguno otro más que se me escapa. El MAS sabe que solito no gana en Santa Cruz. Lo vio a Jerjes mal parqueado y lo agarró. No podemos olvidar que Jerjes venía de enterrar al Partido Socialista. Caminaba a pie y hoy está en avión, con plata para la campaña. Está feliz. Distinto es el caso de Roberto Fernández. El MAS, al nombrarlo su candidato a la Alcaldía cruceña, lo están librando de un juicio.
¿Cree que el MAS puede ganar estas elecciones en Santa Cruz?
Sería duro que el MAS gane las elecciones en Santa Cruz, eso sí. Porque el modelo cruceño de desarrollo, exitoso, único probado como tal, no es del agrado del Gobierno, que no lo entiende. Y por eso lo quiere desarmar. ¿Alguien cree que Jerjes Justiniano podrá frenar a Alvaro García Linera o a cualquiera de ellos en ese intento? No. Por eso me causa gracia y pena escuchar a Jerjes pidiendo a Rada más polícias, y no hablando de los temas de fondo que afectan a Santa Cruz. Dice que no será servil, pero sus listas de candidatos la hacen en La Paz.
Aclarando dichos
Hace unas semanas, Carlos Valverde aludió a unas “putitas” al hablar de las jóvenes que ventilan sus intimidades en los programas faranduleros de la televisión. Lo hizo en su programa “Como somos” que emite a diario, de 7:00 a 9:00, por Radio Clásica. Algunos oyentes creyeron que se refería al tema Jessica Jordan, ex Miss Bolivia y hoy candidata del MAS a la gobernación de Beni. Él asegura que no y aclara que sí usó el término, pero referido claramente a lo dicho antes: a jóvenes que ventilan sus intimidades sexuales por televisión. Va, textual
Sobre “putitas”
Lo que dije en la radio fue sobre la farándula en la televisión y en la radio. Dije que era una farándula de cabotaje, de jóvenes que no saben cómo figurar y terminan emborrachándose o contando sus intimidades en la televisión, y dije que para mi esas son putitas.
Sobre Jessica Jordan
Creo que ella es la expresión de la farandulización de la política, de la mano del MAS. Lleva de candidata a una Miss que nunca ha dicho nada importante, ni siquiera durante el año que estuvo en televisión, tiempo en el que no demostró tener otras capacidades que no sea la de hacer pasarela. Hice una broma al respecto, cierto. Dije: “Está cagau el prefecto de Beni, porque Jessica tiene mejores nalgas que él”. Pero después hablé en serio. ¿Se puede enojar alguien porque uno diga que lo único que ha hecho es mostrar sus nalgas y su cuerpo? Si la misma Gloria Limpias dice que ganó con ella 80 mil dólares en 2009. Nadie la miraba como intelectual ni candidata política. La miraban por su físico, que es lo que venden los concursos. Si se enojan por lo que dije al respecto, me importa un rábano. Ahora dicen “pobre chica”, pero todo eso es mentira. Claro, si me dicen que Helena Argirakis es la candidata, otro es el cantar… nunca hice juicio de valor de Betty Tejada, por ejemplo, que estando en la derecha terminó en el MAS, porque ella es una intelectual. Pero si me traés la farándula a la política, me voy a oponer. Siempre he sido crítico de la forma como Gloria Limpias explota a la chicas.
Yo jamás podría emitir un criterio sobre la conducta personal de Jessica Jordan. Ella físicamente, de cara y cuerpo, me encanta. Eso si, ella tiene problemas en un tema de cédula de identidad, tiene varias cédulas con datos diferentes que demuestran falsedad. Pero más allá de ella y la polémica provocada por su postulación, lo que me choca es que Álvaro García Linera ande de defensor de las mujeres, ¿será que es porque tiene algo que esconder? Habla en nombre de las mujeres, quiere mostrarse como el defensor y amante de las mujeres… no sé, pero lo que yo le diría, en todo caso, es que vaya a resolver su androginia a otro lado, no conmigo.
